Monday, October 28, 2013

Añoranzas

Si en mi rojo carmín esta esperarte,
Y en mi loco tropel esta extrañarte,
Vale más extrañarte con tropiezos,
Que esperar sentada por tu imagen reflejándose en mi espejo.

La mañana y sus sonidos susurran tu nombre,
El aire que se cuela por la ventana
Trae consigo tus poemas escritos en los helechos,
Aquellos que tus cenzontles entonan
Haciendo vibrar el corazón en sus pechos.

La chayotera que aunque frondosa ahora luce estéril,
Buscó la forma de alcanzar la punta más alta del aguacate,
Como pretendiendo divisarte en alguna de las blancas nubes
Que de cuando en cuando lloran por la desolación que dejo tu ausencia.

La higuera sigue vigilante al pie de la cerca,
Como esperando ver tu inconfundible silueta volteando la esquina,
Y poder permitir al menos una vez más a sus ramas,
Dejar asomar la vida que se ha permeado durante años dentro de ellas.

Pareciera que el tiempo se detuvo con tu partida,
Los árboles en el huerto no consiguen dar
Los frutos que en abundancia
Proveían con tu presencia.

Él sigue manteniendo el luto impávido ante el paso del tiempo,
Ha perdido el resplandor de los días pasados,
Y reemplazado a sus antiguos ocupantes con la vida que renace ahora en su interior,
Entre la flora, la fauna y el recuerdo de los bellos momentos.

Aun ahora cuando el cielo nos bendice en abundancia,
Se extraña desde el barco de papel corriendo atropelladamente por las turbulentas aguas,
Hasta los miedos a los rayos cimbrando las ventanas
Y la fría cascada descendiendo por los techos y paredes de la vieja casa.

Aun ahora cuando la aurora nos ofrece la más humilde de sus manifestaciones
A través de los murmullos, aromas y sabores de la infancia,
Se extraña el olor a tierra húmeda y compacta en la blanca cocina
Donde el amor se tornaba en deliciosos bocados preparados con tan bellas manos,
Mismas que fueron mi guía mientras te acompañaba en los quehaceres diarios.

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