lágrimas del alma por tu lejanía inesperada,
lágrimas que duelen mientras se deslizan por mi cara,
que aunque tanto la he regado, luce marchita por tu indiferencia tan amarga.
me presento cada día en el umbral de tu puerta,
y ahí permanezco callada, pensando que en algún momento reconocerás
que me extrañas como te lo expreso con mi sola mirada.
hasta que finalmente comprendí
que te fuiste y no precisamente por decisión propia,
sino porque así es la vida y así mismo es la muerte.
pero duelen mucho menos las lágrimas de ausencia no deseada,
que las lágrimas de olvido e indiferencia
ahora por siempre agotadas.

No comments:
Post a Comment