Saturday, November 23, 2013

El nacimiento de un ángel

Nunca como en esa noche, el cielo brindaba un espectáculo maravilloso, con millones de estrellas centelleando a través de la ventana del frio cuarto de hospital, no podía entender porque habiendo tanta belleza allá afuera, no era posible que algo de ella se transmitiera y permitiera levantarte de esa cama, para salir tomada de mi mano rumbo a casa, donde papá y tus hermanos esperaban ansiosos tu regreso.
Tres semanas habían transcurrido ya desde que recibimos ese desalentador diagnóstico, el que ahora nos mantenía en un inevitable compás de espera, haciendo parecer cada día tan eterno como doloroso, viendo como poco a poco los efectos de los químicos se reflejaban en tu ya de por sí débil organismo. Llegó un momento en el que pensé, que quizás habíamos equivocado el camino, al verte más delgada y débil que antes, pero al mismo tiempo sabía que no había otra opción, al menos ninguna otra solución terrenal.
Así me encontraba tratando de discernir todas mis dudas, cuando despertaste de tu profundo sueño y me llamaste, te pregunté si aún dolía y solo dijiste que no podías mover tus piernas, por lo que tratando de ayudarte levanté la sábana y enseguida noté que algo andaba completamente mal. Llamé a la enfermera y en cuanto vieron tu estado me retiraron de la habitación, de pronto toda esa aparente tranquilidad se convirtió en un ir y venir de doctores y enfermeras que solo me decían que esperara. Luego de unas horas, el médico se acercó y me dio la noticia más terrible y que nunca me hubiera imaginado dentro de tanta tribulación, porque después de todo, el tratamiento que estabas recibiendo era para curarte, pero ya no había marcha atrás, algo salió mal y después de tres aplicaciones de químicos, tus órganos estaban muy lastimados y habías entrado en un estado de coma que lo único que lograba era hacer aún más intensa y dolorosa la espera.
Me aferré a mi fe y rogué con todas mis fuerzas que pasara pronto esta prueba, que tan solo un poco del brillo de ese hermoso cielo viniera a iluminar tu existencia y a sacarte de tu letargo. Así transcurrió la noche más larga de mi vida, entre dudas, preguntas sin respuestas y el ir y venir de los médicos y enfermeras. Esa mañana me dejaron entrar a verte, solo los monitores daban cuenta de tu débil corazón, tomé tu pequeña mano y me acerqué tanto como pude a tu oído mientras te susurraba tu cuento favorito, esperando infundirte el ánimo que éste siempre te causaba, de pronto la constante del sonido de los monitores se aceleró, por un momento apretaste mi mano, abriste tus ojitos y me miraste dibujando una sonrisa en tu rostro de ángel, mientras exhalabas tu último suspiro. Empezó nuevamente el movimiento de doctores y enfermeras tratando de reanimarte, pero ya todo estaba dicho. Te fuiste feliz, liberada de tanto sufrimiento de los últimos días, y aunque con ello te llevaste parte de mi corazón, sé que no había nada mejor que esto para tu deteriorado cuerpecito.
Ese día fue tan largo, aunque no tanto como la noche anterior, ahora solo esperábamos a terminar los trámites de tu traslado pero sabiendo que descansabas ya de tanto dolor. Durante la noche realizamos el viaje de regreso a casa, seguro tu ya te encontrabas allá mucho antes que nosotros, con la capacidad y libertad que te dieron las alas que indudablemente ahora portabas. Observando una vez más el cielo estrellado, pero ahora a través de la ventanilla del auto, recordaba mis pensamientos de la noche anterior, y entendí que Dios había escuchado mis súplicas, aunque no fue posible que un pedacito de cielo entrara a ese frio cuarto de hospital, a cambio tomó lo más bello de éste y lo llevó a ser parte de ese hermoso universo, dotándote de unas preciosas alas y dándote el brillo más divino, para pasar a formar parte del espectáculo maravilloso, que brindaban los millones de estrellas en esa fría pero iluminada noche.
Ahora sé que eres feliz disfrutando de la libertad con la que tanto soñaste, de las alas que siempre deseaste, del brillo en tu ropa que ahora es permanente en tu ser. Inevitablemente dejas un vacío enorme en tu familia, pero al mismo tiempo, una gran enseñanza de valentía, positivismo, alegría y grandeza, aún con los pocos años que nos brindaste, llenando nuestras vidas de el amor más puro y sincero que solo un ser angelical como tú es capaz de dar.
Sigue brillando mi niña, mientras brincas entre las nubes o vuelas de estrella en estrella, que algún día volveremos a reunirnos todos nuevamente, y a darnos en un abrazo que durará eternamente, todos los que quedarán pendientes durante tu ausencia.


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Inspirado por la desgarradora experiencia vivida por una entrañable amiga.


Tuesday, November 5, 2013

Oda a mi madre

El sol brillaba tan intensamente
En el ocaso de tu infancia,
Que te deslumbró con su fulgor,
Dando paso a una adolescencia
Tan apresurada como furtiva.

Empezabas a descubrir aun la vida
Cuando los remanentes de tu infancia
Fueron arrancados de tajo
Llevándose consigo tu prematura adolescencia
Y dando paso a una madurez inesperada.

Desde entonces mostraste tu fortaleza,
Parecías tan frágil que era difícil imaginar
Que soportarías los dolores provocados
Por la vida que recién nacía de tu vientre
Y que parecía despojarte de tus mismas entrañas.

Siempre diste todo como madre y esposa
Que la vida te premió con dos alumbramientos más
Antes de despojarte de quien te convirtiera en mujer,
Siendo la sabiduría de Dios tan infinita
Dejó en tus manos una vida más aun después de tan reciente pérdida.

Él sabía que tu cruz era pesada
Pero conociendo tu fortaleza
Demostrada desde tu adolescencia apenas vivida
Sabía que podías sobrellevar la carga
Por más dura que esta pareciera.

Y así fue, te desviviste por tus retoños
Que te olvidaste hasta de ti misma,
Sola luchaste contra viento y marea
Por fundarles un futuro más prometedor
Que el que a ti te tocó vivir.

No hay cosa u objeto terrenal
Con el que logremos retribuir todo tu esfuerzo,
Solo nuestra presencia diaria y las expresiones de amor
Que nunca serán comparables a las que tú nos ofreciste
Y nos sigues ofreciendo día con día.

Gracias madre por tu amor infinito,
Gracias por entregarnos tu infancia, tu juventud y tu vida entera
Gracias por darnos el ejemplo de una mujer
Valiente, inquebrantable, trabajadora e independiente,
Pero sobretodo, Gracias por enseñarnos que el amor de madre
Sobrelleva cualquier tipo de prueba por más áspera que esta parezca.