El sol brillaba tan intensamente
En el ocaso de tu infancia,
Que te deslumbró con su fulgor,
Dando paso a una adolescencia
Tan apresurada como furtiva.
Empezabas a descubrir aun la vida
Cuando los remanentes de tu infancia
Fueron arrancados de tajo
Llevándose consigo tu prematura adolescencia
Y dando paso a una madurez inesperada.
Desde entonces mostraste tu fortaleza,
Parecías tan frágil que era difícil imaginar
Que soportarías los dolores provocados
Por la vida que recién nacía de tu vientre
Y que parecía despojarte de tus mismas entrañas.
Siempre diste todo como madre y esposa
Que la vida te premió con dos alumbramientos más
Antes de despojarte de quien te convirtiera en mujer,
Siendo la sabiduría de Dios tan infinita
Dejó en tus manos una vida más aun después de tan reciente pérdida.
Él sabía que tu cruz era pesada
Pero conociendo tu fortaleza
Demostrada desde tu adolescencia apenas vivida
Sabía que podías sobrellevar la carga
Por más dura que esta pareciera.
Y así fue, te desviviste por tus retoños
Que te olvidaste hasta de ti misma,
Sola luchaste contra viento y marea
Por fundarles un futuro más prometedor
Que el que a ti te tocó vivir.
No hay cosa u objeto terrenal
Con el que logremos retribuir todo tu esfuerzo,
Solo nuestra presencia diaria y las expresiones de amor
Que nunca serán comparables a las que tú nos ofreciste
Y nos sigues ofreciendo día con día.
Gracias madre por tu amor infinito,
Gracias por entregarnos tu infancia, tu juventud y tu vida entera
Gracias por darnos el ejemplo de una mujer
Valiente, inquebrantable, trabajadora e independiente,
Pero sobretodo, Gracias por enseñarnos que el amor de madre
Sobrelleva cualquier tipo de prueba por más áspera que esta parezca.
No comments:
Post a Comment